23 abr. 2012

Hoy quiero hacerte un regalo de amor




   Regalar un libro a quien no lee, con la tibia intención de que lo lea, implica más conocimiento sobre esa persona, que si le ofrezco cualquier otro presente.

   A diferencia de  una prenda o un perfume, que pueden ser cambiados, otra vez regalados o aceptados refunfuñando, un libro para quien no lo anhela, puede resultar un agravio y la subsiguiente evasiva despectiva repleta de astillas lanzadas para generar la culpa: “si sabe que no leo”.

   Mas deseo que tú,  que transitas por mi afecto, disfrutes del gozo que es la lectura, y por eso, sólo por candente emoción, me arriesgo a ofrecerte un libro. Me empuja la dadivosa ilusión de que un relato, o un poema, o un ensayo,... te despierte, además, el afán de transitar por decenas y decenas de páginas y que, guiándote por cientos y cientos de palabras, llegues a ese mundo donde es posible sentir, soñar, padecer, acariciar,... en definitiva, vivir lo inimaginable. Para alcanzar tal sublime y a la vez humana meta, yo previamente he de preocuparme por averiguar lo que late en tu vida.  De este modo, lograré con más acierto regalarte el libro ideal. Ahoj!

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