30 nov. 2018

Otoño de una guerra



«Antes que la nieve, y a traición, llegaba el hielo. Cuando los días todavía eran largos, cuando el sol del mediodía aún calentaba y bajábamos al río a jugar por las tardes, el aire se afilaba de pronto y se volvía más limpio, y luego viento, un viento tan cruel y delicado como si estuviera hecho de cristal, un cristal aéreo y transparente que bajaba silbando de la sierra sin levantar el polvo de las calles.

22 nov. 2018

Pregón de fiestas




Otoño en Murnau (1908), de Wassily Kandinsky
La difícil tarea de estar vivos es semejante al ruido que las ramas
hacen en cada otoño,
cuando
amenazan doradas que va siendo
ya el tiempo de caer,
y se atusan el cuerpo con un débil
coraje, y se demoran
largamente en su herida,
poseídas por el oro germinal
de los últimos frutos.
Entonces vuelve la memoria,
la tensa luz que gime por la altura,
el origen del viento que derrama
a su paso a quien queda
pendiente de ese hilo ya aferrado
a la condena del invierno.

14 nov. 2018

La suerte del viento



   «El viento es el mismo, pero cada árbol tiene el suyo. Se mueven en direcciones distintas, a veces opuestas. Mira. También pasa con las ramas del mismo árbol, que se agitan diferente, como si le arrancasen retazos al viento. El abedul es el que más se agita, el que más se abraza. A ese arce aún le quedan algunas hojas. Ése es otro misterio. En casi todos los árboles hay unas cuantas hojas que no caen. ¿Que no? Ya lo verás. Y con la lluvia pasa igual. Quiero decir que la lluvia es la misma, pero cada árbol y cada arbusto tienen la suya. El grosor y el brillo de las gotas son muy distintos. Fíjate cómo quedan colgadas las gotas de lluvia después de llover. Cómo se posan en las ramas, en los brotes, en las puntas de los brotes. Se colocan como las notas en una partitura. No sólo los árboles. Cada casa tiene su lluvia. Cada ventana. Esta ventana. Qué suerte. Qué suerte el viento».



(RIVAS, Manuel. Los libros arden mal. Madrid: Alfaguara, 2006, p. 570)

31 oct. 2018

El día en que una estatua está terminada


Templo de Erecteion, en la Acrópolis de Atenas (Grecia)

«El día en que una estatua está terminada, su vida, en cierto sentido, empieza. Se ha salvado la primera etapa que, mediante los cuidados del escultor, le ha llevado desde el bloque hasta la forma humana; una segunda etapa, en el transcurso de los siglos, a través de alternativas de adoración, de admiración, de amor, de desprecio o de indiferencia, por grados sucesivos de erosión y desgaste, la irá devolviendo poco a poco al estado de mineral informe al que la
había sustraído su escultor».


(YOURCENAR, Marguerite. El tiempo, gran escultor. Buenos Aires: Alfaguara, 1990, p. 65.)

19 oct. 2018

Esparcimiento



“…Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento…”

Juan Ramón Jiménez

10 oct. 2018

Latido y fervor




Dos mujeres leyendo (1934),  de Pablo Picasso

Dos personas besándose en un libro.
una sufrida mejilla
helada en el agujero del ardor
Dos mujeres intuyen el espasmo
amparadas por el anonimato de las páginas.
Tormenta de latidos.
Tan solo dos párrafos para ilustrar
el intenso fervor.


Andrea Nunes Brións