La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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28 ene. 2013

Ella nunca volvería a Praga

El Vltava atravesado por el Karlův most (Puente de Carlos).
Al otro lado del río, el barrio de la Malá Strana, y al fondo en lo alto, Hrad
čany (el Castillo de Praga).

   
   «Regresé a la ciudad por el puente de Carlos, pero no arrojé la moneda al Vltava, cuyas aguas centelleaban por efectos de la luz de los fanales encendidos. Anochecía y el paisaje se transformaba sumergiendo la ciudad en la sombra y el silencio. De noche, la Staré Město es lúgubre y desvalida.
   Me volví de cara al Hradčany, que estaba iluminado en bloque como en las grandes ocasiones. La iluminación emergía desde los jardines que rodean el vasto recinto. El espectáculo era de gran ópera rusa, grandioso y trágico.
   El cono de la mazmorra de Dalibor se destacaba nítidamente al extremo del flanco derecho. A la izquierda, las cúpulas de la iglesia de San Nicolás me parecieron más bellas que las de la catedral de San Vito, que lo dominaban todo, incluso los edificios del poder político. La imagen era intimidadora. Simbolizaba todo lo que yo había combatido en mi vida.
   Sentí un escalofrío de miedo o de rechazo. Tuve la sensación de que nunca volvería a Praga, la certeza de que jamás la olvidaría».


(PÀMIES, Teresa. Praga. Barcelona: Destino, 1987, p. 196.)

23 ene. 2013

El lugar preferido de la pequeña Elisabeth


   «En la última tienda Elisabeth compró con sus kreuzer algunas velitas, una larga cadena de oropel de colores, cerillas y un enorme corazón de pan de especias. Cargada con esos tesoros siguió corriendo al bosque donde sólo se cruzó con algunas personas que buscaban ramas secas al lado del camino y parecían malhumoradas y ateridas, y no se fijaron en la niña.
   Hay un lugar en el bosque, donde el atardecer, que esconde su oro, temeroso como un avaro detrás de la próxima montaña, permanece vacilante como si no pudiese separarse de la hermosa tierra. Allí crecen flores de largos tallos que balancean su esplendor al viento que expira, como los niños que agitan sus pañuelos diciendo adiós al padre que parte. Así es en verano. Pero también en mitad del invierno, cuando al atardecer prematuramente cansado arrastra sus plantas rojas por la nieve centelleante, descansa allí y besa con su último ardor incandescente a la antigua Virgen del camino que habita sobre una columna de piedra desgastada y la Virgen le sonríe en su solitaria melancolía.
   Ése era el lugar preferido de la pequeña Elisabeth».


(RILKE, Rainer Maria. A lo largo de la vida: historias cortas y apuntes. 2ª ed. Barcelona: Alba Editorial, 1999, p. 90-91.)


En las historias cortas y apuntes de A lo largo de la vida (1898), primer libro de narraciones de Rilke, y publicado por primera vez en español en 1999 –un siglo después–, lo trágico está detrás de lo anodino, y en la capacidad de revelarlo, y de superar con ello los estrechos márgenes de una existencia acomodaticia, parece cifrarse el sentido de una experiencia poética de la realidad. Tal es la percepción que inspira estos relatos, escritos a veces con humor, a veces con melancolía, pero siempre con la sagrada confianza de un poeta en el poder transfigurador de la palabra.

20 ene. 2013

¿Qué quiere el viento de enero?


Boreas (1903),  de John William Waterhouse
¿Qué quiere el viento de enero
que baja por el barranco
y violenta las ventanas
mientras te visto de abrazos?

Derribarnos. Arrastrarnos.

Derribadas, arrastradas
las dos sangres se alejaron
¿Qué sangre queriendo el viento
cada vez más enconado?

Separarnos.


(HERNÁNDEZ, Miguel. Poemas. Barcelona: Plaza&Janes, 1975, p. 79.)

15 ene. 2013

Una esencia de ti: la cultura

De dónde venimos? Qué somos? A dónde vamos? (1899), de Paul Gauguin

   «El hombre posee el privilegio de tener antepasados; somos hijos siempre de alguien, herederos y descendientes. Mas cuando se pertenece a un mundo tan completo como el de la cultura occidental los antepasados son múltiples; tenemos diversas tradiciones detrás de nosotros, no una sola. De ahí el olvido y también los sucesivos renacimientos.
   Y es que tener cultura, estar en una cultura, es tener detrás de la vida individual de cada uno un tesoro a veces anónimo, a veces con nombre y figura. Es poder recordar, rememorar. Poder también, en un trance difícil, aclarar en su espejo nuestra angustia e incertidumbre».


(ZAMBRANO, María. Séneca. 3ª ed. Madrid: Siruela, 2008, p. 21.)

10 ene. 2013

Ventana sobre una mujer

La lectora de novelas (1853), de Antoine Wiertz
   «Esa mujer es una casa secreta.
   En sus rincones, guarda voces y esconde fantasmas.
   En las noches de invierno, humea.
   Quien en ella entra, dicen, nunca más sale.
   Yo atravieso el hondo foso que la rodea. En esa casa seré habitado. En ella me espera el vino que me beberá. Muy suavemente golpeo a la puerta, y espero».
                                                                                                                    

(GALEANO, Eduardo.  Mujeres. Madrid: Alianza Editorial, 1995, p. 17.)

6 ene. 2013

Proverbios y Cantares XXIX

Panorámica desde una ventana
de carromato
 (c. a. 1901), de František Kupka

Caminante, son tus huellas 
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.


(MACHADO, Antonio. Campos de Castilla. Madrid: Cátedra, 1987, p. 146.)

1 ene. 2013

Cuatro acciones


No digas todo lo que sabes,
No hagas todo lo que puedes,
No creas todo lo que oyes,
No gastes todo lo que tienes.

Porque:
el que dice todo lo que sabe,
el que hace todo lo que puede,
el que cree todo lo que oye,
el que gasta todo lo que tiene;

Muchas veces:
dice lo que no conviene,
hace lo que no debe,
juzga lo que no ve,
gasta lo que no tiene.


Proverbio árabe