La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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28 mar. 2012

El valor de la vida

Borobudur, de Li-Shu Chen
   «Los Ch’in capturaron a una hija del emperador de Ai. Los primeros días de cautiverio la muchacha empapó su vestido con lágrimas; más tarde, cuando la llevaron al palacio del príncipe y vivió en la riqueza se arrepintió de su llanto. ¿Cómo saber si los muertos se arrepienten ahora de la codicia con que se aferraron a la vida?
   Un hombre sueña que concurre a un banquete y se despierta para llorar y penar. Otro sueña un entierro y se levanta para asistir a un convite. Mientras soñamos, no sabemos que soñamos. Sólo hasta que despertamos sabemos que estábamos soñando. Mientras el Gran Despertador no nos despierta, no sabremos si esta vida es o no un largo sueño. Pero los tontos creen que ya han despertado...».


(PAZ, Octavio. Chuang-Tzu. Madrid: Siruela, 1997, p. 48-49.) 

21 mar. 2012

Ver claro

Gotas de luz, de Li-Shu Chen


Toda la poesía es luminosa, hasta
la más oscura.
El lector es quien a veces
en lugar de sol, dentro tiene niebla.
Y la niebla nunca deja ver claro.
Si regresa
una y otra vez
y otra vez
a esas sílabas encendidas
le cegará tanta claridad.
Bendito sea quien llegue.


(ANDRADE, Eugénio de. Los surcos de la sed. Madrid: Calambur, 2001, p. 9.) 






Hoy es el Día Mundial de la Poesía. En 1999 la UNESCO estableció la necesidad de rendir homenaje a la palabra poética y desde entonces, cada 21 de marzo, coincidiendo con la llegada de la primavera, la poesía está de fiesta.

14 mar. 2012

Praga: "vlast" de su exilio


In memoriam

   «Durante diez años trabajé en las emisiones en lengua castellana de la radiodifusión checoslovaca. Difundíamos para el mundo de habla hispana noticias, conciertos comentados y reportajes sobre la Checoslovaquia socialista. La mayor parte de los dos programas diarios de media hora cada uno era grabada con antelación. Sólo los boletines informativos traducidos de los teletipos de la agencia ČTK eran leídos en directo por españoles exiliados políticos entre los que me encontraba yo desde el año 1948.
Panorámica del Vltava con sus puentes, 
tomada desde Letenské sady.
   La emisión se iniciaba así: “Aquí Radio Praga, Checoslovaquia, transmitiendo para España por ondas cortas de...”, los kilociclos variaban según los ajustes adecuados a los cambios de estaciones o a las exigencias del reparto internacional del éter. Mi voz se alejaba suavemente para dar paso a la sintonía identificadora de la emisora, una música que sigue emocionándome como el primer día, fragmento del poema sinfónico de  Bedřich Smetana titulado Má vlast, que significa Mi patria. El poema se inspira en cinco paisajes y episodios de Bohemia. Para la sintonía se utilizaba “El Vltava”, nombre del río que fluye sosegado o turbulento bajo los doce puentes de Praga (...).
   Mientras yo esperaba que la melodía se desvaneciera para dar lectura al sumario del programa, mi padre sexagenario volvía de su trabajo en los jardines de Vyšehrad, lugar histórico de Praga incluido en el poema sinfónico de Smetana».


(PÀMIES, Teresa. Praga. Barcelona: Destino, 1987, p. 11-12.)

11 mar. 2012

En el callar

Movimientos, de Li-Shu Chen

Cuando las palabras
callan
siempre hay un desierto
                        que en el callar se extiende,

                                   y después
                                   siempre después
                                               se escucha el llegar del viento.


(MUJICA, Hugo. Y siempre después del viento. Madrid: Visor, 2011, p. 44.)

8 mar. 2012

Ventana sobre la palabra

Rind (1955)de M.C. Escher


   «Magda recorta palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En cajas rojas las palabras furiosas. En caja verde, las palabras amantes. En caja azul, las neutrales. En caja amarilla, las tristes. Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia.
   A veces, ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá».


(GALEANO, Eduardo.  Mujeres. Madrid: Alianza Editorial, 1995, p. 5.)

3 mar. 2012

La librería (y también biblioteca) de Florence


    «–¡Alguien trae un envío para usted! –gritó Wally desde la bici, con un pie en el suelo–. Preguntó dos veces cuál era el camino, una en la gasolinera y otra en la vicaría. Ahora tiene problemas para dar la vuelta. Está intentando hacerlo en una sola maniobra, para cruzar directamente y venir por la parte de atrás.
   Con el tiempo, esta furgoneta en concreto, elegante con su pintura roja y crema, se convertiría en la más conocida de Hardborough. Era la furgoneta de Brompton’s, la tienda de Londres que ofrecía servicio de biblioteca a libreros de provincias, sin importar lo lejos que estuvieran. A petición de Florence, le habían traído los primeros volúmenes, y ella tenía que firmar un compromiso y leer las condiciones que proponía Brompton’s.
   Éstas parecían más una filosofía moral o las leyes de un Estado ideal, que la expresión de una transacción económica. Los libros disponibles para préstamo estaban divididos en tres clases: A, B y C. Los de la clase A eran los que se pedían mucho, los de la clase B eran simplemente aceptables, mientras que los de la clase C eran libros francamente viejos y que no interesaban a nadie. Por cada A que se llevara, debía llevarse tres Bes y un número considerable de Ces para sus lectores. Si pagaba más, podía llevarse más Aes, pero también un montón enorme de Bes y de Ces. Además, no se le enviaría nada nuevo hasta que no devolviera la última remesa.
   Brompton’s no ofrecía ninguna sugerencia sobre cómo inducir a los lectores a que eligieran el libro más adecuado. Es posible que en Knightsbridge tuvieran sus propios métodos al respecto.
   El mismo día en que se anunció la apertura de la biblioteca con apenas un nota escrita a mano y colgada en la ventana de la librería, se inscribieron treinta vecinos de Hardborough».


(FITZGERALD, Penelope. La librería. Madrid: Impedimenta, 2010, p. 69-70.)


   La librería cuenta la historia de Florence Green, una joven viuda en un pueblo de la costa inglesa de Suffok. Mujer “pequeña de aspecto, delgada y huesuda” y de buen carácter, aunque eso le sirve de poco cuando de lo que se trata es de sobrevivir en un pueblo prácticamente aislado.  En 1959 rehabilita una vieja casa en ruinas donde instala una librería, con fantasma incluido, junto a la playa y ante el desconcierto, primero, y las intrigas, después, de sus vecinos, cultivadores de guisantes, militares retirados, pescadores de arenques,... gente en fin, con mucho tiempo para ocuparse de los asuntos ajenos.
   La llegada a la librería de la edición de Lolita de Nabokov desencadena una tormenta peor que el viento nórdico que suele azotar al pueblo.
   Con una prosa ágil y un léxico muy bien elegido para decir lo que quiere sin artificios, la autora, Penelope Fitzgerald, va construyendo una historia que atrapa al lector, llevándolo como espectador a esos paisajes fríos, inhóspitos, bañados por mares norteños y donde la literatura, la buena y también la de consumo rápido, parecen no tener un lugar.