La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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17 feb. 2015

Božena Němcová



            «[...] Fue su marido quien introdujo a Božena, quien hablaba solamente alemán en casa, en los círculos patrióticos checos; de modo que ella, que se convirtió después de su muerte en un verdadero mito nacional, comenzó a leer en checo y a aprender la ortografía y la gramática relativamente tarde.

            La bella Božena se inició en el oficio de escritora bajo la influencia del joven poeta Václav Bolemír Nebeský. Él no fue su único amante, como le confesó a su marido en una carta de sorprendente franqueza. Sus relaciones, sin embargo, no le aportaron más que decepción y cólera: “He buscado vanamente un amor parecido al que experimentaba yo misma. Quería un hombre al que hubiera podido venerar, (...) pero en los hombres encontré sólo déspotas groseros, sólo señores (...). La amargura y la porfía se anidaron en mi corazón. Habéis poseído mi cuerpo, mis actos, mi sinceridad, pero mis deseos han vagabundeado a lo lejos”. Su balance:  “Yo (...) quería llenar ese vacío de mi corazón, pero no sabía cómo”. Cuando Božena llegó al límite de la desesperación, descubrió entonces, como un peregrino que vaga en la tinieblas, otra estrella de amor, como le escribió a un amigo: “Ella ha iluminado mi camino y yo la he seguido”. Esa estrella era la literatura».



(BOLLMANN, Stefan. Las mujeres que escriben también son peligrosas. 2ª ed. Madrid: Maeva, 2007, p. 67)

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