La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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20 jun. 2012

El infame o redentor barquero


   «No mira hacia atrás el infame o redentor barquero porque conoce muy bien lo que queda a su espalda, de ello huye o de ello viene o allí ha robado su cargamento de libros, no se sabe si va a hundirlos en el lugar más profundo de la laguna, allí donde las inaudibles voces de los ahogados y de algún descreído duende cuentan otras historias que jamás serán impresas ni tendrán volumen. O si los está salvando de una nueva quema o una nueva codicia, como si fueran oro viejo y pesado que podría hacer zozobrar la barca si se rizara el agua o una tempestad la enfureciera. El mar o laguna está tan en calma que casi parece oleaginoso, en realidad no es posible que esa embarcación avance con su escuálido remo para el que no hay esfuerzo y su vociferante carga de condenados, o si de no fugitivos del ya conocido mundo pasado y perdido, la barca como una carreta llena de espíritus nobles arrastrados al patíbulo. O es acaso mujer el barquero y entonces es más posible que sea salvador su viaje hacia el tiempo anterior o hacia el aún nunca visto, el intento de preservación de lo ya sabido y transmitido y contado, el hilo de la continuidad y el vínculo escrito en el agua de los vivos y los muertos callados, como el nombre del poeta joven que se rindió en Piazza de Spagna,  y whose name was writ on water. Y así esta imagen, como aquella frase, quizá sea sólo una despedida, o más bien un epitafio».


(MARÍAS, Javier y BUCHHOLZ, Quint. El libro de los libros: historias de imágenes. Madrid: Lumen, 1998, p. 116-117)

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