La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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16 jun. 2012

De noche, bajo el puente de piedra


De noche, bajo el puente de Carlos, en Praga.
V noci, pod  Karlovým mostem, v Praze.
   «Cuando la brisa nocturna se deslizó sobre las ondas del río, la flor del romero abrazó más estrechamente la rosa roja, y el emperador dormido notó el beso de su amada sobre sus labios.
   –Llegas tarde –susurró ella–. Me acosté a esperarte. Me has dejado esperar tanto tiempo.
   –Siempre he estado aquí –le respondió él.  Estaba tumbado y contemplaba la noche a través de la ventana y veía pasar las nubes y oía el susurro de las copas de los árboles. Estaba cansado de las preocupaciones y del ruido del día, y creía que los ojos se me cerrarían, tan cansado estaba. Y finalmente llegaste tú.
   –¿Llegué? ¿Es cierto que estoy contigo? –preguntó ella –. ¿Pero cómo he llegado hasta aquí? No conozco el camino, nunca lo había recorrido antes. ¿Quién me ha traído hasta aquí? ¿Quién me conduce noche tras noche hasta ti?
   –Estás conmigo y te tengo en mis brazos, eso es lo único que sé –dijo el emperador.
   –Entonces posiblemente... –susurró ella – he caminado por las calles y subido las escaleras sin conocimiento, y las personas con las que me cruzaba me miraban extrañadas, pero nadie se me acercó, nadie me detuvo. El portón se abrió, las puertas cedieron y ahora estoy contigo. No está bien, no debería hacerlo. ¿Oyes el murmullo del río?».


(PERUTZ, Leo.  De noche, bajo el puente de piedra. Barcelona: Muchnik, 1991, p. 95-96.)

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