28 feb. 2012

Las leyes y los hombres

Chuang-Tzu, de Li-Shu Chen
   «Tzu Kung, discípulo de Confucio, dijo a Lao Tzu: “Dices que no debe haber gobierno. Pero si no hay gobierno, ¿cómo se purificará el corazón de los hombres?”. El maestro contestó: “Lo único que no debemos hacer es entrometernos con el corazón de los hombres. El hombre es como una fuente; si la tocas, se enturbia; si pretendes inmovilizarla, su chorro será más alto... Puede ser tan ardiente como el fuego más ardiente; tan frío, como el hielo mismo. Tan rápido que, en un cerrar de ojos, puede darle la vuelta al mundo; en reposo, es como el lecho de un estanque; activo, es poderoso como el cielo. Un caballo salvaje que nadie doma: eso es el hombre».


(PAZ, Octavio. Chuang-Tzu. Madrid: Siruela, 1997, p. 34-35.) 

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