La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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23 mar. 2017

El Avaro y el Ángel de la Muerte



   «Un avaro había acumulado, con grandes esfuerzos como
Concentrics rinds II  (1953),  de M.C. Escher
mercader y prestamista, trescientos mil dinares. Tenía parcelas, edificios y toda clase de riquezas.
   Entonces decidió que pasaría un año gozando, viviendo confortablemente, para luego decidir cuál sería su futuro.
   Pero tan pronto dejó de acumular dinero, se le apareció el Ángel de la Muerte para quitarle la vida.
   El avaro trató por medio de todos los argumentos posibles disuadir al Ángel, quien, sin embargo, no transigía. Entonces el hombre dijo:
   “Dame tan sólo tres días y te daré una tercera parte de toda mi fortuna”.
   El Ángel no aceptó, y volvió a tirar de la vida del avaro para quitársela.
   Entonces el hombre dijo:
   “Si me concedes solamente dos días más de vida, te daré doscientos mil dinares de mis cofres”.
   Pero el Ángel no quería escucharlo y se negó a concederle ni tan siquiera un día a cambio de sus trescientas mil monedas.
   Entonces el avaro dijo:
   “Por favor, concédeme el tiempo suficiente para escribir algo muy breve”.
   Esta vez el Ángel accedió y el avaro escribió con su propia sangre:
   “Hombre, haz uso de tu vida. Yo no pude comprar ni una hora por trescientos mil dinares. Asegúrate de comprender el valor de tu tiempo”».


(SHAH, Idries. El camino del sufí. Buenos Aires: Paidós, 1978, p. 88-89.)

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