14 ene. 2016

Tu riqueza y la mía




Sembrador con la puesta de sol  (1888)
de Vincent van Gogh

«En la sala de audiencia del mundo la simple hoja de hierba se sienta en el mismo tapiz con el rayo de sol y las estrellas de la medianoche.
   Así mis canciones ocupan sus asientos en el corazón del mundo con la música de las nubes y los bosques.
   Pero tú, hombre rico, tu riqueza no participa en la sencilla grandeza del alegre oro del sol y en el suave resplandor de la luna pensativa.
   La bendición del cielo que todo lo abarca no se extiende hasta ti.
   Y cuando aparece la muerte, esa riqueza palidece y se marchita y se resuelve en polvo».


(TAGORE, Rabindranaz. El jardinero. Madrid: Edaf, 2001, p. 155.)



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