La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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1 jun. 2014

Elogio de la amistad

   
Dos amigos  (1904) de Pablo Picasso
«La amistad es una religión sin Dios, sin juicio final y sin 
diablo. Una religión no ajena al amor, a un amor donde se prescriben la guerra y el odio, donde es posible el silencio. Podría ser el estado ideal de la existencia. Un estado apacible. Un vínculo necesario y poco común. No contiene ninguna impureza. El otro, el ser que amamos, el que tenemos frente a frente, no sólo es un espejo, es también el otro soñándose a sí mismo.
   La amistad perfecta debería ser como la soledad, pero afortunada, liberada de angustia, rechazo y aislamiento. No me refiero a la imagen del doble de uno mismo, percibida a través de un filtro, de una lupa que agrandaría sus cualidades. La mirada del amigo debería revelarnos, sin indulgencia, nuestra propia imagen. Ese sentimiento se mantendría, pues, con una reciprocidad inquebrantable, regido por el mismo principio del amor: el respeto que uno se debe a sí mismo para que los demás nos correspondan con naturalidad».



(BEN JELLOUN, Tahar. Elogio de la amistad. Barcelona: Muchník, 2001, p. 5-6.)

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