La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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17 mar. 2014

Definiciones

«Un hombre bueno es aquél que trata a otros como a él le gustaría ser tratado.
Un hombre generoso es aquél que trata a otros mejor de lo que él espera ser tratado.
Un hombre sabio es aquél que sabe cómo él y otros deberían ser tratados; de qué modo y hasta qué punto.
El primer hombre es una influencia civilizadora.
El segundo hombre es una influencia de refinamiento y difusión.
El tercer hombre es una influencia de desarrollo superior.
Todo el mundo debería ir a través de las tres fases tipificadas por estos tres hombres.
El creer que la bondad o generosidad son fines en sí mismos puede ser bueno, o puede ser generoso. No es sin embargo una actitud madura –y esto es lo más bueno o generoso que se puede decir acerca de ello.
Si alguien dijese: “¿Qué es mejor, ser bueno, generoso o sabio?”, uno tendría que responder:
– Si eres sabio, no tienes que estar obsesionado con ser “bueno” o “generoso”. Estás obligado a hacer lo que es necesario».


(SHAH, Idries. El buscador de la verdad. Barcelona: Kairós, 1988, p. 173.)

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