La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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11 nov. 2012

La estrella de Valdštejn

Albrecht von Wallenstein

   «El viaje empezó a resultarle largo.
   Tras un cuarto de hora, Waldstein se dio cuenta con asombro de que ya no avanzaban sobre las piedras de las calles de Praga, sino por una carretera reblandecida por la lluvia, a campo traviesa. El hombre que se hallaba sentado a su lado sin pronunciar palabra abrió entonces una de las ventanas del coche. Notó la fresca brisa otoñal y percibió el olor a tierra mojada. De un bosque cercano les llegó el susurro del viento y el grito de una lechuza. Parecía que se acercaban a una aldea o a una hacienda, pues se oía el ladrido de unos perros y el mugir de las vacas. Era una aldea. Al pasar oyeron una melodía procedente de un mesón, un violín y una gaita.
   –Es Vlasic –dijo el hombre que tenía a su lado mientras cerraba la ventana–. Estamos atravesando Vlasic. Desde aquí llevan arándanos y hongos a los mercados de Praga.
   –¿Falta mucho para llegar al cuartel del patrón? –preguntó Waldstein.  
   –¿A dónde? –le preguntó el hombre.
   –Al cuartel del patrón –repitió Waldstein–. Yo creía que se encontraba en la ciudad.
   –Aún faltan unas cuantas millas, cuatro o cinco –le informó el hombre.
   –Es curioso. No acabo de entenderlo –se dijo Waldstein a media voz».


(PERUTZ, Leo.  De noche, bajo el puente de piedra. Barcelona: Muchnik, 1991, p. 126-127.)


Jardín de Valdštejn - Valdštejnská zahrada

El protagonista de este relato, recogido en el libro “De noche, bajo el puente de piedra”,  existió en la vida real. Su nombre fue Albrecht von Wallenstein, integrante de la nobleza y alto comandante militar, de destacada actuación durante la Guerra de los Treinta Años. 

El Palacio que Albrecht von Wallenstein se construyó en Praga es, en la actualidad,  el Senado checo. El edificio está rodeado por un coqueto jardín llamado, como no podía ser menos, El Jardín de Valdštejn– en checo, Valdštejnská zahrada – abierto al público de abril a octubre, y fuente inspiradora del apellido de tu amigo Jaros.

Hay tres grafías diferentes para el patronímico de este peculiar caballero del siglo XVII: Waldstein, Wallenstein y Valdštejn. Jaros escogió, evidentemente, la grafía checa.

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