12 ene. 2012

Hambre y obesidad


   «El hecho de que trate las dos condiciones, hambre y obesidad, como fallos del mercado global de alimentos, para criticarlo, no quiere decir que considere estos fallos simétricos o, de alguna manera, iguales. El hambre es una condición más cierta, grave, letal y más injusta. Los gordos y obesos, lo son en gran medida porque han elegido un estilo de vida que lleva a estas condiciones. Nadie, fuera de pocos casos excepcionales, ha elegido el pasar hambre como estilo de vida. Además no todos acaban muriendo prematuramente por efectos de la gordura, mientras casi todos los hambrientos, sobre todo los niños, acaban muriendo antes de tiempo. Las dos condiciones, la de gordos y la de hambrientos, no se pueden comparar ni en gravedad ni en urgencia.
   Pero es una vergüenza que en el mundo se gaste mucho más en evitar el sobrepeso que en erradicar el hambre y las enfermedades que no dejan nunca de acompañarle. Como es una vergüenza que no existan remedios asequibles para enfermedades letales como el sida, la malaria, la enfermedad del sueño, el mal de Chagas, y sin embargo haya 1.800 patentes pendientes para productos adelgazantes».


(SEBASTIÁN, Luis de. Un planeta de gordos y hambrientos. Barcelona: Ariel, 2009, p. 85.)





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