La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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8 oct. 2016

Libertad con dignidad





Belleza abstracta (5),  de Li-Shu Chen

   «Ni la liberación nacional ni la revolución social son categorías lo suficientemente amplias como para caracterizar los objetivos de la acción de Gandhi. No le importaban como objetivo básico, ni la creación de la nación india ni la abolición de la pobreza. En realidad, se oponía al nacionalismo en su acepción más estrecha, porque necesitaba que sus compatriotas comprendieran que al asumir enteramente su condición de ciudadanos indios asumían también la de ciudadanos del mundo, desligados de lealtades exclusivistas de raza, credo o clase. Y, lejos de desear que los hombres dejasen de ser pobres, pensaba que una pobreza deliberada, basada en la renuncia consciente a las cadenas de lo material, era la más feliz de las condiciones humanas.

   Todas sus luchas, independientemente de sus objetivos concretos, se relacionaron en lo esencial con  la calidad de la vida. Quería liberar a los hombres y la libertad implicaba vivir de acuerdo con la específica forma de vida –religiosa o nacional– que eligieran. Pero a sus ojos no habían libertad ni dignidad sin respeto a la libertad y dignidad de los demás; se nos revela, pues, así un Gandhi más bien universalista que nacionalista».





(WOODCOCK, George. Gandhi. Barcelona: Planeta-De Agostini, 1994, p. 40-41)

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