La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

23 abr. 2015

Dos clases de libros



«Pero quizá diréis que las personas vivas hablan de cosas actuales y que tienen un interés inmediato para vosotros, y por eso es por lo que deseáis oírlas. No; no puede ser así, porque las mismas personas vivas os hablarán de las cosas actuales mucho mejor en sus escritos que en sus conversaciones descuidadas. Aun admito que este motivo influya en vosotros al preferir esos escritos efímeros y rápidos a los lentos y duraderos – a los libros, propiamente dichos. Pues todos los libros se pueden dividir en dos clases: los libros del momento y los libros de todo tiempo. Tomad nota de esta distinción: no es sólo de calidad. No es simplemente el libro malo el que no dura y bueno el que permanece. Es una diferencia de especie. Hay libros buenos para el momento y libros buenos para siempre, libros malos  para el momento y malos para siempre. Debo definir estas dos clases de libros antes de pasar más adelante».


(RUSKIN, John. Sésamo y lirios: ensayos sociales. Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1950, p. 39-40).

No hay comentarios:

Publicar un comentario