13 dic 2023

Como llenarte soledad sino contigo misma

Paisaje de otoño al anochecer (1885)
de Vincent van Gogh
«Encuentro saludable el estar solo la mayor parte del tiempo. La compañía, aun la mejor, cansa y pronto es una pérdida de tiempo. Me encanta estar solo. Jamás di con compañía más acompañadora que la soledad. La más de las veces solemos estar más solos los hombres que cuando nos encerramos en nuestro cuarto. El hombre que piensa o trabaja está siempre solo, doquiera se encuentre. La soledad no se mide por la distancia que media entre una persona y otra. El estudiante verdaderamente diligente es tan solitario en una de las pobladas colmenas de Cambridge College como el derviche en medio del desierto. El labrador puede trabajar solo en los campos o en los bosques de sol a sol, roturando la tierra o afanándose en la tala, y no sentir soledad alguna porque se halla atareado; pero cuando de noche regresa al hogar, no puede sentarse en una habitación acompañado solamente de sus pensamientos, sino que debe tomar plaza donde pueda “ver a los suyos” y distraerse o, como piensa, recompensarse por la soledad del día; y así, se pregunta cómo puede el estudiante permanecer en la casa, solo durante toda la noche y la mayor parte del día sin aburrimiento ni nostalgia, y no repara en que ese estudiante, aunque en la casa, sigue trabajando en su campo y talando en su bosque, como el granjero en los suyos, y busca a su vez la misma diversión y compañía que éste, aunque puede en una forma más condensada».


(THOREAU, Henry David. Walden o la vida en los bosques. Barcelona: Juventud, 2010, p. 172).

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