La Historia y la Poesía las hace el Viento...

El hombre trabaja, inventa, lucha, canta... Pero el Viento es el que organiza y selecciona las hazañas, los milagros, las canciones.

Contra el Viento no puede nada la voluntad del hombre... Yo, cuando el Viento ha huido a su caverna, me tumbo a dormir. Me despierto cuando Él me llama ululante y me empuja. Escribo cuando Él me lo manda (...)

El viento es un exigente cosechero:

el que elige el trigo, la uva y el verso...

el que sella el buen pan,

el buen vino

y el poema eterno...


LEÓN FELIPE

(Antología rota. 8ª ed. Buenos Aires: Losada, 1977, p. 7.)

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2 ago. 2014

El estío

Desnudo en la playa (1929),  de Pablo Picasso
«Ligereza admirable del cuerpo al despertar en las mañanas de estío, el calor generoso, aún atemperado a esas horas tempranas, cuando saliendo afuera, sobre la tierra donde jugaban ya sombras de oro, el aire embriagaba y parecía que la marcha fuese a transformarse en vuelo. Alado casi, como un dios, ibas al encuentro de la jornada.
   Todo un día de ocio te aguardaba: el mar en las primeras horas, de azul transparente aún frío tras la madrugada; la alameda a mediodía, pasada de luz su penumbra amiga; las callejas al atardecer, deambulando hasta sentarte en algún cafetín del puerto. Ocio maravilloso, gracias al cual pudiste vivir tu tiempo, el momento entonces presente, entero y sin remordimientos.
   Unos jazmines o unos nardos, colocados luego sobre la almohada para orear la media noche, te traían el recuerdo de aquellos golfillos que por la calle los vendían, ensartadas las biznagas en pencas de chumbera, no menos delicado el cuerpo del vendedor, ni menos tersa su piel morena, que el pétalo de la flor veladora de tu sueño.
   Y en la sombra caías, delicia igual a aquella con que te entregabas a la luz, toda la jornada airosa reposando contra ti igual a un ala que se pliega».


(CERNUDA, Luis. Ocnos. Sevilla: Ayuntamiento, 2002, p. 107-108.)


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